El límite es el cielo

Me quedan pocas horas para coger ese avión que me lleva a mi segundo hogar. Serán un par de semanas de escaparme del mundo, de tener tiempo para pasear junto al mar, de ver estrellas fugaces cada noche, de poder reflexionar sobre todas las cosas que se han enmarañado en mi mente, de escuchar con atención todos esos susurros que se quedaron enredados en mi pelo, de ver con perspectiva y distancia todas las cosas que me rodean. A pesar de que pase el tiempo siempre me acabo cuestionando algunas cosas que se han convertido en generalidades, como por ejemplo ¿Por qué pasan las cosas cuando no es el momento adecuado? o ¿Por qué a mí? Parece una tontería, pero todos nos acabamos haciendo estas preguntas en algún momento de nuestra vida (me atrevería a decir que incluso una vez al año como mínimo). En mi caso, sigo buscando respuestas. Y mientras pasan los días, espero que todos y cada uno de los que a veces os coláis entre mis líneas paséis un verano estupendo y que no ...